Adoro caminar por las calles de esta ciudad. Su aroma es tan distinto. En cada cuadra en cada esquina hay un negocio donde te ofertan y te envuelven, me esfuerzo en averiguar el secreto de ese estilo de vida tan convencional, descubrir la belleza de las cosas simples.

Tan simples como aquel día en que marchaba despacio por estas calles. Lo recuerdo. Tome un cigarrillo de mi bolsillo y mire de reojo el suelo, vi una figura, era interesante por la pureza de su realismo. Era la imagen de un zapato, en el Angulo que lo vería en el momento de calzármelo. Pero solo es papel, una realista imagen alusiva a un almacén comercial. Mi mente se abre a la exploración de los impresionables y ansiosos sentidos humanos. Alguien me dice que esto es BTL.

Me dedico a la tarea investigativa de conocer que es esto, pero los libros de la universidad no dicen como explotar el B.T.L, todas las páginas de Internet solo dicen bajo la línea o (Below The Line). Todos coincidimos que es creatividad, es abandonar lo cotidiano, no dejar pasar la oportunidad de comunicación directa con el cliente o más sencillamente mercadeo directo. Crear una relación personalizada y directa con el receptor de un mensaje. Dejar de lado los fríos medios tradicionales.
Esta es una buena definición catedrática. Pero no es la correcta, bajo la línea es mas un deseo, un todo, es la expresión más alta de la belleza, del amor por comunicar y sorprender, dejar de lado las infames normas del mercadeo que nos cohíben la creatividad. Es explorar los sentidos. Gusto, tacto, olfato y vista en interacción con la ciudad, todo esto en una sola dirección. La directa y sorpresiva Comunicación con el cliente.